RIVERO MERINO,CRIS
Cuando camines entre los muertos,
sus dedos fríos en los tobillos
y el aliento de las diosas en tu cuello, debes seguir adelante.
Aunque a tus espaldas arda Troya,
Aquiles lleve años muerto
y de Héctor solo queden las cenizas,
debes seguir adelante.
No te pares a oler las rosas,
recuerda que todas tienen espinas
y que las musas solo quieren devorar tu cerebro para volver a vivir.
Recuerda el primer amor que no te rompió las manos,
deja que guíe tus pasos indecisos
y aprieta los dientes, porque no has acabado.
Al final de la encrucijada, cuando solo veas tablones de madera torcidos
y un millar de destinos ante tus ojos,
cuando puedas aceptar que la felicidad es cambio e incertidumbre,
dejes que el miedo te muerda los pies solo los miércoles,
entonces habrás terminado tu periplo
y regresado, por fin, a casa.